Teatralidad y manipulación
Petro ordenó en un consejo de ministros la liquidación de las EPS quebradas, haciendo que gran parte de los actores del sistema de salud, incluidos los afiliados, entraran en pánico.
Dentro del deplorable espectáculo en que se ha convertido este gobierno nada debe sorprendernos, mucho más cuando desde hace meses transmiten los consejos de ministros con el único objetivo de que los colombianos puedan constatar el desempeño histriónico del primer mandatario.
Obviamente, la orden no fue acogida con la rapidez esperada. La Superintendencia de Salud, en un ataque de sensatez que hace rato no le veíamos, afirmó que cualquier proceso de liquidación debía surtirse respetando el debido proceso y según el procedimiento establecido en el Estatuto Orgánico del Sistema Financiero, no la Ley 1116 de 2006, como erróneamente consideraron quienes desconocen el tema.
Lo que sigue también es elemental, la Supersalud entiende que desaparecer gran parte de las entidades encargadas del aseguramiento del sector de un solo plumazo no solo es un acto de vergonzosa ignorancia sobre la operación del sistema de salud, sino también una decisión irresponsable y hasta perversa por la cantidad de afectaciones y eventuales muertes que se generarían.
Claro que, para un malévolo como Petro, qué importa un muerto más por cuenta de sus decisiones en salud. Finalmente, sus obsecuentes seguidores continuarán aplaudiéndolo y repitiendo como loros que el problema es que se robaron la plata, sin considerar que, desde hace un par de años, el Estado maneja el dinero del sistema.
La realidad es que se fue el periodo de gobierno y en salud el desastre salta a la vista, esforzarse por hacer funcionar un sistema de seguridad social en salud como un sistema nacional de salud, sin modificar las leyes que establecen el primero, ha sido un estruendoso fracaso para el gobierno.
Surge entonces la necesidad de la teatralidad y manipulación de quien no asume la responsabilidad de sus decisiones, haciendo creer a incautos que basta con ordenar en un consejo de ministros acabar con las EPS y el asunto queda solucionado.
Seguramente lo intentaran, a estas alturas son capaces de cualquier cosa, pero tranquilos, se tropezarán de nuevo con la rama judicial que detendrá sus infames intenciones de pasarse por la faja las leyes.
Finalmente será el próximo gobierno, que ojalá tenga en salud una orientación diferente a este, quien tendrá la difícil tarea de poner en orden el sector.
