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Disquero

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16.05.2026

Mañana domingo cumple 84 años uno de los mejores músicos de blues en la historia: el maestro Henry Saint Clair Fredericks, mejor conocido como Taj Mahal, y lo celebra a lo grande: hace pocos días publicó su nuevo disco, titulado Time, una algarabía de sonidos, un rehilete de ritmos, una valoración de la vida.

La primera pieza del disco no deja lugar a dudas: “celebrating a Life of Love”, a manera de agradecimiento, reflexión, festejo.

La naturaleza variopinta de su música también entra de lleno: la guitarra como un flamazo eléctrico, una chispa de alegría; los coros femeninos a lo Bob Marley; los alientos metal; el sabor caribeño desde el primer acorde. La pura gozadera.

Tambores africanos, alientos metales y el piano activado por el maestro de Nueva Orleans, Jon Cleary y la inspiración de versos tradicionales: When we all sing together / there’s no trouble we can’t rise above.

El segundo corte es también fantástico y pleno de efervescencia: Mad About My Lovin’ con ambientación de fiesta y regocijo y un dejo de reggae sabrosón, pulsos en órgano, ese instrumento que pocos saben utilizar plenamente y en general la atmósfera parece llenarse de burbujas, confeti, pompas de jabón.

El maestro Taj Mahal se mueve como pez en el agua, está en su elemento y por eso cada acorde, cada compás, cada recoveco es territorio pletórico de optimismo, serena felicidad.

El siguiente episodio también, como París, es una fiesta: Crazy About A Jukebox y tiene ambiente de music hall, salón de baile, kermesse y mucha alegría.

Al escucharlo, vemos claramente sonreír al maestro Taj Mahal, divirtiéndose de lo lindo con esta pieza que es un homenaje a esa máquina del tiempo llamada rocola, o sinfonola.

De la misma manera que echábamos monedas y elegíamos un disco que sonaba luego de que un brazo........

© La Jornada