Disquero
El nuevo disco de Anoushka Shankar es un baño de luz. Se titula Chapter III: We Return To Light y es la culminación de una trilogía nacida de emociones, ideas y acción. Es una joya pulida a mano, temple y corazón.
Al igual que su disco anterior, titulado Love Letters, es en términos técnicos la rotación axial de su estilo, su persona y por ende su personalidad musical.
Ninguna de sus obras anteriores posee tanta profundidad y articula reflexiones tan hondas como esta serie de tres episodios donde Anoushka despliega composiciones nacidas del momento, de la circunstancia y de las ideas desplegadas en el estudio de grabación por ella y sus músicos.
Es un disco hermoso. Su signo es el estilo reconocible de Anoushka Shankar, quien ha conseguido convertir la gran tradición milenaria de la música de la India y en particular la obra de su maestro, su papá Ravi Shankar, en lo que podríamos denominar, siguiendo el ejemplo de Astor Piazzolla quien en lugar de denominar “nuevo tango” a su música, la nombró “la música contemporánea de Buenos Aires”, así la música que hace Anoushka Shankar es la música contemporánea de la India.
La trilogía Chapters inició una tarde en el jardín de su casa con sus pequeños hijos, en Londres: Forever, For Now; el segundo capítulo se titula How Dark It Is Before Dawn, y el tercero: We Return to Light.
Con esta serie, Anoushka Shankar da por terminada su curación de un suceso trágico en su vida: luego de nueve años de matrimonio con el cineasta británico Joe Wright, Anoushka entabló juicio de divorcio por adulterio que cometió su marido, quien no presentó defensa legal alguna.
Ella comenzó su proceso de sanación con un disco bellísimo: Love Letters, con la colaboración espontánea de amigas músicas que participaron en la grabación: la cantante alemana-turca Alev Lenz, las gemelas cubanas Lisa-Kaindé y Naomi Díaz, el dúo Ibeyi, la cantante de música clásica de India,........
