Relato sobre la determinación de Javier García Paniagua de conocer a Carlos Monsiváis - Nosotros ya no somos los mismos
Repiqueteó mi línea telefónica y la secretaria me avisó: “le habla un señor muy serio, me dijo que lo buscaba Javier García Paniagua”. Pensé: debe ser el necio de Peral que siempre me hace el gracejo de llamarme dando un nombre falso. Aún sabiendo su costumbre, no me arriesgué a cometer una lamentable majadería, así que tomé el teléfono y dije: “Mira horrendo gachupín, si me sigues molestando con tu sobado chistorete, no vuelvo a contestarte así me llamen de la Cruz Roja…”. Hasta allí llegué porque del otro lado, en vez de oír alguna de sus quejumbres, una voz desconocida (pausada, más bien queda, sin notorios altibajos, ni tampoco sonsonete) me dijo: “don Carlos, me perdonará que lo interrumpa, pero tengo necesidad de un favor en el cual usted es clave. Deme la oportunidad de conocerlo personalmente y le explicaré mi petición. Le invito un café en mi oficina mañana por la mañana. ¿Podrá darse un tiempecito?”.Antes de mi........
