Venezuela tiembla: el dolor humano
Minuto de silencio por Venezuela en la plaza del Ayuntamiento de Alicante
Hay noticias que golpean como un terremoto incluso antes de entenderlas, y estos días he sentido ese impacto en lo más profundo. Latinoamérica no es solo un lugar en el mapa para mí: forma parte de mi identidad, de mi manera de sentir y de mirar el mundo.
El terremoto sufrido justo después de la noche de San Juan ha sido terrorífico para Venezuela. Parece un país que nunca termina de ver la luz. Para los millones de venezolanos repartidos por el mundo, que siempre mantienen la esperanza y la ilusión, pero también un profundo sentimiento de nostalgia, vuelve a resonar esa frase que tantas veces les he escuchado decir: «Todo nos pasa a nosotros».
El pasado 24 de junio, el país sufrió un inusual doblete sísmico: dos terremotos de magnitudes 7,2 y 7,5, separados por apenas 39 segundos. En las primeras 24 horas se registraron oficialmente 138 réplicas, una cifra que refleja la intensidad del fenómeno y que ha mantenido a miles de familias viviendo en una constante incertidumbre, con el temor de que la tierra vuelva a temblar.
Es cierto que el terremoto ha sido la gota que ha colmado el vaso en un país ya profundamente castigado. De todo eso hemos sido testigos a través de las noticias. Sin embargo, lo que quizá no conocemos es el sufrimiento de tantas personas que han pasado horas interminables intentando localizar a sus familiares o comprobando si los edificios donde vivían seguían en........
