Los asesores que no amaban a las ancianas
Maricarmen saliendo en camilla de su casa tras ser desahuciada. / Fernando Villar | EFE
Atentos como estamos al minuto y resultado de Pedro Sánchez, día sí noche también, quizá no estemos reparando suficientemente en lo que, del otro lado, está ocurriendo con los barones del PP, cuyo impulso es necesario para que Alberto Núñez Feijóo consiga al segundo asalto su objetivo de presidir España.
¿Es posible que el errático comportamiento de Ayuso, sus obsesiones, sus caprichos y su intensidad, esté llevando al hartazgo, no ya a los extraños, sino también a los propios, sobre todo a partir del affaire del ático y su torpeza en la gestión de esa polémica, la primera en la que su estimado MAR está pinchando en hueso a la hora de colocar el relato de que su jefa es la víctima de la conspiración bolchevique universal? ¿Cabe que la estrella de Juan Manuel Moreno haya entrado en fase menguante después de perder la mayoría absoluta en Andalucía, sin que ni él ni su equipo hayan sabido todavía asimilar el drástico cambio de escenario que se ha producido? ¿En qué ayuda a Feijóo y a su partido, sigo cavilando, el retiro espiritual del que disfruta Alfonso Rueda desde el mismo día en que fue elegido en su predio de Galicia? ¿Y en la Comunitat Valenciana, cuarta con más escaños en juego en unas elecciones, creen de verdad en la sede madrileña de la calle Génova que hacerse el muerto les va a rendir beneficio alguno?
No estoy diciendo que gobiernos como los de Madrid, Andalucía o Galicia no sean sólidos. En los tres casos, sus líderes cosecharon mayorías absolutas entre 2022 y 2024, cuando esas mayorías hacía tiempo que ya no se llevaban. La pregunta es: ¿están Ayuso, Moreno y Rueda mejor y más fuertes de lo que estaban entonces? ¿No? Pues si estando en el cénit no pudieron catapultar a Feijóo a La Moncloa, ¿qué va a pasar ahora que acusan el desgaste hasta el punto de que el primero de los tres que ha vuelto a las urnas,........
