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Ulrich Siegmund, la bandera en alto

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Desde finales de 1932 hasta finales de 1933, entre una cuarta y una tercera parte de los militantes del Partido Comunista se pasaron al Partido Nacionalsocialista acaudillado por Adolf Hitler. Muchos lo hicieron por pura voluntad de supervivencia. Pero otros dieron el paso porque los nazis los convencieron. Para ellos –miles de excomunistas– Hitler no era de ultraderecha. Los junkers eran los conservadores. Hitler, en cambio, era un revolucionario que quería dar a los alemanes trabajo y pan, una patria unida, un proyecto de país.

Los nuevos votantes de Alternativa para Alemania (AfD) que se estrenaron días atrás en Sajonia-Anhalt —básicamente obreros y clase media baja— no detectan ningún ultraderechismo en el partido. De acuerdo, en Alternativa, sería ridículo negarlo, hay fachas, pero los votantes sostienen que son figurones, cuatro gatos alucinados, y que el partido, realmente, responde a un perfil de centro derecha. Es difícil saber si los de Alternativa detestan más a los inmigrantes que a los políticos y empresas de la antigua República Federal.

Todavía puede entenderse AfD como un partido de aluvión. Entre sus........

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