501 años después, Santa Marta sigue naciendo
Hay ciudades que envejecen con el paso de los siglos. Santa Marta, en cambio, parece haber decidido lo contrario: mientras más años cumple, más joven se vuelve su esperanza.
Quinientos un años no caben en una torta, ni en un desfile, ni en una serenata frente al mar. Caben en la memoria de un pueblo que ha aprendido a levantarse una y otra vez, aun cuando el viento sopla en contra y la historia parece empeñarse en ponerle nuevas pruebas.
Santa Marta nació mirando el Caribe. Desde entonces aprendió que el horizonte no es un límite sino una invitación. Vio desembarcar conquistadores, libertadores, comerciantes, pescadores, soñadores y viajeros. Escuchó el último suspiro del Libertador y fue testigo silencioso del nacimiento de una nación. Ha sobrevivido a guerras, olvidos, promesas incumplidas y crisis que habrían doblegado a cualquier otra ciudad.
Y, sin embargo, aquí sigue. Con la misma Sierra Nevada vigilando desde las alturas, con el mismo mar abrazando sus playas y con la misma gente que, pese a las dificultades, conserva esa extraña capacidad de sonreír incluso cuando........
