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AMLO y su ensayo sobre la ceguera …ideológica

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06.06.2026

Dice un refrán popular que “el que por otros habla, por sí aboga”, y en el caso del expresidente López Obrador y su polémica carta en la que cuestiona la actuación del presidente Donald Trump y de sus operadores cercanos y clama por el regreso de un inexistente “Trump bueno” del pasado, está muy claro que el exmandatario mexicano no salió de su madriguera para defender a nadie más que a él mismo y su familia, porque sabe que, después de que vengan por los gobernadores morenistas, como ya lo están haciendo, el siguiente nombre es el suyo y el de su entorno familiar.

La autodefensa de Andrés Manuel como cabeza y líder del movimiento que él fundó y que hoy está bajo la mira de Trump, llega tarde y en un tono que denota desesperación, porque la ceguera ideológica y la soberbia con la que él y la presidenta Sheinbaum ignoraron todas las señales previas que les estuvieron mandando desde Washington, los llevó a creer que eran “intocables” y que lo del presidente de los Estados Unidos y su gobierno de ultraderecha no era más que bravuconería y amenazas que nunca iba a cumplir porque no se atrevería a vulnerar la sagrada soberanía mexicana ni al “pueblo bueno” que ellos dicen defender.

Fue su ceguera ideológica lo que no los dejó entender el primer mensaje que fue declarar como “narcoterroristas” a los cárteles de la droga mexicanos, a lo que siguió la identificación de cada uno de los grupos a los que Estados Unidos podría combatir con la extraterritorialidad de sus leyes. Luego vino la cancelación de visas a gobernadores, alcaldes y congresistas de Morena, algo que también desestimaron y negaron a sabiendas de que estaba ocurriendo, de tal modo que cuando el Departamento de Justicia, la DEA y la CIA comenzaron a hablar de la “narcopolítica” en México, como protectora de los cárteles narcoterroristas, aquí las dos cabezas de la 4T, la formal y la real, seguían empecinados en que “todo son falsedades y rumores”.

Siguió después la publicación de la nueva estrategia de seguridad nacional estadounidense, que declaraba el combate a las drogas y los grupos “narcoterroristas” como una obligación del gobierno estadounidense que se abrogó la facultad de “intervenir y entrar” en aquellos países cuyos gobiernos no combatieran al narcoterrorismo.

Nada de eso les pareció importante y siguieron en su narrativa demagógica de ser los “defensores de la soberanía” y de repetir como si fuera un mantra que “México no es piñata de nadie” y que todo era un embate de grupos de la ultraderecha estadounidense y no necesariamente del presidente Trump. Pero cuando el........

© El Universal