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El caos que recibe a Cartagena

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09.04.2026

El pasado domingo se presentó una situación que viví personalmente con claridad preocupante, acerca de lo que hoy viene ocurriendo en el Aeropuerto Internacional Rafael Núñez a la llegada de vuelos del exterior.

Coincidieron cerca de 400 pasajeros provenientes de tres vuelos internacionales y desde ese momento, todo comenzó a fallar, fue un caos.

El paso por Migración fue demasiado lento y desbordado, filas extensas, escasa capacidad de atención y una evidente falta de preparación frente al volumen de viajeros.

Estamos como el que ve, pero no observa

La espera se hizo interminable.

Pero lo más crítico se vivió en la zona de equipajes. Solo cuentan con dos bandas habilitadas para atender simultáneamente tres vuelos, generando congestión total y molestias en los pasajeros que trataban de encontrar sus pertenencias en el desorden. Una escena impropia de un destino turístico internacional.

Pero eso no es todo: el ambiente climático dentro del recinto de los equipajes fue fatal y agravó la situación, el aire acondicionado no funcionó, por lo que había una alta temperatura y un alto hacinamiento: había incomodidad y molestia generalizada.

Las quejas no se hicieron esperar.

Luego vino otro cuello de botella: el control de revisión por parte de la DIAN a los 400 pasajeros, lo que generó una fila india, atendida por pocos funcionarios... un proceso no lento, lentísimo.

Y cuando se pensaba que lo peor había pasado, la salida del aeropuerto confirmó lo contrario con el tráfico caótico vehicular. Congestión total, desorden y ausencia de autoridades que regularan la movilidad. Ningún control. Ninguna orientación. La experiencia del viajero termina, literalmente, en medio del desorden.

Este no es un hecho aislado. Es una realidad que se repite y que evidencia que el aeropuerto quedó pequeño, rezagado y mal operado frente al crecimiento de Cartagena.

Y aquí hay que decirlo sin rodeos: esto afecta directamente el turismo. Cartagena compite con ciudades del Caribe que han entendido que la experiencia del visitante comienza en el aeropuerto. Nosotros, en cambio, estamos ofreciendo una primera impresión que no corresponde con la ciudad que queremos proyectar. No podemos seguir promoviendo a Cartagena como destino internacional mientras su principal puerta de entrada colapsa.

Se requiere una intervención urgente y coordinada. La administración del aeropuerto debe responder con mejoras inmediatas en capacidad y operación; Migración Colombia debe fortalecer su atención ante picos de llegada internacional; la DIAN debe garantizar controles ágiles y suficientes; y el tránsito distrital debe asumir con seriedad la organización del flujo vehicular en el entorno del aeropuerto.

Porque lo que está en juego no es menor. La imagen de Cartagena ante el visitante se está deteriorando y, con ella, el enorme esfuerzo que la ciudad viene realizando para consolidarse como un destino turístico competitivo.

Si no actuamos ahora, el mensaje será claro: una ciudad que crece, pero que no logra responder.

Y Cartagena merece mucho más que eso.


© El Universal