La democracia simulada
La democracia simulada
«La mentira organizada no busca que le crean;
busca destruir la capacidad misma de distinguir lo verdadero de lo falso.»
Siempre que me pongo a analizar la realidad de Colombia, la comparo con la de aquellos países hermanos que hacen parte de nuestro continente. Da grima saber que siempre somos los subyugados, los estigmatizados, los que no debemos liberarnos ni ser soberanos y decidir por nosotros, sino que tenemos que plegarnos a los intereses de las potencias, o bien porque hay muchos apátridas o bien porque el poder de los oligopolios está por encima de los intereses de la población sin poder económico. Esa es una contundente y palmaria realidad.
Hoy, hay una pregunta que casi nadie hace ni la harà, tal vez porque la respuesta nos hace mirar de frente algo incómodo: ¿cuántos de los gobiernos que han administrado nuestra vida político-economica durante muchos años; esos que ha administran —los impuestos que pagamos, las balas que no se investigan, los ríos que se secan por una licencia ambiental firmada a la carrera— llegaron al poder no por convicción de las mayorías, sino por la ingeniería paciente de una bodega digital? Esta pregunta no es retórica ni discurso de odio. Quizás, es la pregunta central que se debe hacer en este momento histórico, pero la eluden los medios periodísticos y la gente, porque responderla obligaría a admitir que la democracia que creemos habitar y defender ya fue, en........
