El verde que no enfría
El verde que no enfría
Comenzaré por lo obvio: no es justo que Cartagena de Indias, por ser una ciudad costera y naturalmente cálida, tuviera que aceptar que cada vez haya menos sombra y más cemento.
La reapertura del Parque Apolo ha sido presentada como una gran noticia para la ciudad, así como otros proyectos que siguen ocultando lo realmente importante. Sin embargo, más allá de los números anunciados por la Alcaldía, seguirá valiendo la pena preguntarnos si esta intervención realmente ayuda a enfrentar el calor que cada año sienten con más fuerza los cartageneros y demás habitantes. Sembrar 41.000 plantas ornamentales puede hacer que un lugar se vea bonito, pero eso no significa que esté ayudando de manera importante a capturar carbono o refrescar la ciudad. Los estudios científicos muestran que quienes realmente cumplen esa función son los árboles grandes y maduros, aquellos que llevan años creciendo y ofreciendo sombra. En términos sencillos: un árbol frondoso aporta mucho más al clima de la ciudad que decenas de plantas decorativas.
La controversia no surge por la renovación del parque en sí misma, sino porque parte de la ciudadanía considera que la intervención implicó la pérdida de árboles funcionales cuya reposición tardará años en ofrecer beneficios equivalentes.
Por eso sigue siendo difícil entender por qué se siguen talando árboles en buen estado para luego celebrar la siembra de nuevos individuos: un árbol recién sembrado puede tardar muchos años en dar la sombra que hoy ofrece un árbol adulto. Mientras........
