Honras
Ya qué. Ya el popular presidente se jugó la carta perversa de vaticinar un fraude en las elecciones que vienen. Ya hay muchos que están convencidos de que “el problema no está en los tachones sino en los algoritmos”. De nada va a servirles que La Silla Vacía pruebe que las casillas de los formularios no se usan para hacer trampas, que ese domingo va a haber más auditorías que siempre, que hace cuatro años pudo solucionarse la extraña diferencia de votos que se dio en el paso del preconteo al escrutinio, que nuestros datos y nuestras decisiones no están en manos de esa empresa que tantos odian sin saber por qué: porque toca. Ya qué. Ya está sembrada la profecía. El presidente, cabeza de un gobierno que ha tratado al Estado como un adversario, es fuente ideal de conspiranoicos y revanchistas.
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Suena a chiste de los viejos: ¿cuál es el colmo de este jefe de este Estado? Que opaco e inescrupuloso, sobrepasado por el poder que acaparan los........
