La vida entre apocalipsis
He vivido toda la vida entre apocalipsis. Apenas uno desaparece (casi nunca se van del todo), otro más sofisticado aparece para tomar su lugar en el templo de las angustias.
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Nací un año después de las bombas en Hiroshima y Nagasaki. Es decir, cargué desde la cuna con la amenaza del fin del mundo por bombardeo mutuo de las grandes potencias. Imposible escapar, se generaría un invierno nuclear, quien no muriera en las explosiones moriría de hambre y frío.
La única forma de controlar esa amenaza era la sensatez (o el terror) general. Si nadie se salva, nadie está dispuesto a empezar. Hasta ahora ha funcionado. Incluso se ha complementado la estrategia con algunos tratados de desarme, discretos y controlados.
No fue ese el único apocalipsis de mi infancia. Otro venía activo por más de cien años. El economista Thomas Malthus había descrito cómo la población humana aumentaba geométricamente mientras que la producción de alimentos lo hacía........
