El enredo de la Andi
En medio de la crisis desatada en estos días entre el presidente de la Andi, Bruce Mac Master, y el gobierno de Abelardo De La Espriella, me vino a la memoria una conversación informal que sostuve, en 1987, con Virgilio Barco. El entonces presidente —quien se negaba a ir a asambleas y congresos gremiales— me dijo que esas organizaciones estaban sobrevaloradas y que, durante años, habían tenido “demasiado poder”. En su radicalismo liberal, Barco pensaba que los gremios eran el eje de “un modelo corporativista, inspirado en el fascismo italiano”.
LÉELA PRIMERO
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A Barco le irritaba la pretensión de algunos dirigentes gremiales de cogobernar, de reemplazar el sistema de poderes públicos del Estado de derecho por uno en que las decisiones fuesen adoptadas en una negociación entre gremios y Gobierno, y no por medio de leyes propuestas por el Ejecutivo, y discutidas, modificadas y aprobadas por el Legislativo. “Eso es lo que quería Laureano Gómez”, renegaba........
