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Tres luces negras

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friday

Hay una frase que me ronda la cabeza desde hace unos meses. Apareció en la película Yo vi tres luces negras, del director Santiago Lozano, y la decía un padre que intentaba hacer las paces con la muerte sin sentido de su único hijo.

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La escena transcurre de noche, en la espesura de la selva, entre fusiles, camuflados y la precariedad misma de los campamentos de la guerra. El protagonista, don José de los Santos, llegó retenido y ahora está obligado a curar a un herido. Hay saludos afectuosos, tensión, viejas anécdotas y sospechas. Los hombres que están allí conocieron a su hijo, jugaron con él.

Años después, también lo asesinaron. “A mi hijo lo mataron los mismos que crecieron jugando con él”, reafirma más tarde el protagonista, como para que no queden dudas de que los que terminaron enfrentándose no siempre fueron desconocidos. Muchas veces habían sido vecinos.

Para quienes vivimos el conflicto desde la sala de........

© El Tiempo