Bravo, Nairo
La fotografía de primera página de este diario el domingo pasado es, por decir lo menos, emocionante: en medio de una pasarela de ciclistas profesionales que levantan su bicicleta como quien iza una bandera avanza Nairo Quintana.
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Su timidez legendaria no le impidió dibujar una sonrisa hermosa; una sonrisa inspiradora, como tantas que dibujó a lo largo de dos décadas, en las muchas oportunidades en las que se lanzó a conquistar el mundo —a ascender algunos de los picos más empinados de Europa, a unir puntos distantes del mapa sin más vehículo que una liviana bicicleta, a descender por caminos serpenteantes a velocidades de vértigo, a desafiar lluvias........
