Dictador de frente
La frase con la que Daniel Ortega anunció que en Nicaragua “no volverá a haber elecciones” merece la más enérgica condena.
Porque lo de Ortega no solo constituye la confesión abierta de un gobernante que ha decidido clausurar cualquier posibilidad de alternancia democrática, sino que representa la renuncia definitiva a uno de los principios esenciales sobre los que descansa cualquier Estado de derecho: el derecho de los ciudadanos a elegir y a ser elegidos. Que semejante anuncio haya sido pronunciado durante la conmemoración de la revolución que hace casi medio siglo, el 19 de julio de 1979, puso fin a una larga dictadura añade una dolorosa carga de simbolismo a una tragedia que hoy golpea nuevamente al pueblo nicaragüense.
Las reacciones no se hicieron esperar. El alto comisionado de las Naciones Unidas........
