Ave, Abe
Espero que me devuelvan el saludo y la mirada quienes me los quitaron por haber votado en blanco en las pasadas elecciones porque ninguno de los dos locuaces caribes que se insultaban por el poder me alborotaron la libido “votandi”.
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La mía será una hoja debida menos en el escritorio del nuevo César, a quien le doy la bienvenida con el saludo que hacían los gladiadores que se iban a destripar en la arena romana: “Ave (salve), Caesar”. Recurro al lugar común de afirmar que si le va bien al desafinado intérprete de O sole mío, nos va bien a todos.
Mi sueño de ser nombrado inspector de........
