Cuba, democracia y relato mediático
Opinión Cuba, democracia y relato mediático
Hablar de Cuba nunca resulta fácil, no tanto porque su realidad sociopolítica pueda resultar ciertamente compleja a la hora de tratar de encajarla en la cosmovisión globalizada occidental, sino más bien porque los marcos políticos a través de los cuales se trata de explicar la realidad cubana están profundamente influenciados por una hegemonía cultural plagada de simplificaciones, sesgos ideológicos y burdas manipulaciones de corte anticomunista.
Desde que se recrudecieron las sanciones y el bloqueo de la isla tras el retorno de Donald Trump a la presidencia estadounidense, la vida de los cubanos se ha hecho mucho más miserable, con una escasez de medicamentos y una degradación de los servicios básicos que han convertido el día a día cubano insoportable. El reciente bloqueo impuesto por Estados Unidos a la importación de petróleo ha sido la guinda para un sistema cubano que lleva décadas soportando estoicamente la presión y las amenazas del país más poderoso del mundo, con sus numerosos aciertos y también con todos sus errores. Los apagones continuos, la falta de gasolina para el transporte y las fábricas, así como la falta de bienes de primera necesidad están generando una situación límite en una isla que, a decir verdad, difícilmente puede considerarse una amenaza significativa en el contexto internacional actual.
Una crisis condicionada por el bloqueo y la presión internacional
A pesar de la clarividente huella de la política exterior de los Estados Unidos en los grandes males que sufre la Cuba de ayer y de hoy y tras estas últimas semanas en los que el pueblo cubano padece la enésima embestida estadounidense de la mano del anticastrista y furibundo anticomunista Marco Rubio, muchos periodistas acaban por describir la dura situación cubana como producto de un régimen ineficiente, culpa de un sistema político arcaico y fruto de una clase política que ejerce una brutal represión contra la libertad de su propio pueblo. Ya no solo es la ultraderecha internacional con Miami a la cabeza la que encuentra en esta situación con graves consecuencias humanitarias renovadas esperanzas para provocar el ansiado «cambio de régimen» en la isla, sino que también muchos de los periodistas llamados progresistas, encuentran argumentos equidistantes para no condenar el cerco energético estadounidense y las amenazas de una intervención militar en la isla con la sempiterna e hipócrita coartada de la necesaria democratización.
En estos días, resulta sonrojante ver oportunos reportajes televisivos y leer numerosos artículos periodísticos de los grandes medios donde se analiza la crisis humanitaria de Cuba y su inminente colapso enfocados principalmente en inercias propias de un fallido sistema político, donde el histórico bloqueo y la provocada crisis energética y criminal de Trump parece no tener mucha influencia en la situación límite que sufre el país caribeño. Resulta discutible atribuir la situación exclusivamente a factores internos: no se puede acusar de no respirar a alguien mientras se es testigo de cómo le están apretando el cuello, un ejemplo metafórico recurrente que nos sirve para visualizar el cinismo con el que se abordan los análisis sobre Cuba.
Puede que antes de escribir acerca de la política cubana resulte conveniente hacer el ejercicio periodístico de leer los cientos de medidas y restricciones estadounidenses que se aplican sobre Cuba
A veces uno puede llegar a preguntarse si, independientemente de las legítimas críticas al gobierno cubano, muchos de los periodistas que firman los reportajes se hacen los ingenuos a sabiendas o directamente no tienen en cuenta las inmensurables consecuencias de un bloqueo económico, comercial, financiero, logístico y legal de tal calibre como el que sufre Cuba desde hace más de seis décadas.
Puede que antes de escribir acerca de la política cubana resulte conveniente hacer el ejercicio periodístico de leer los cientos de medidas y restricciones estadounidenses que se aplican sobre Cuba, una a una, y con ello, el esfuerzo de trasladarlas a cualquier país del mundo. Es por ello que la Asamblea de las Naciones Unidas lleva 33 resoluciones aprobadas que piden el fin del bloqueo sobre la isla.
Tal vez así se comprendería la heroicidad del pueblo cubano y se valoraría todo su orgullo soberano y tenacidad para lograr todos los avances conseguidos desde la Revolución hasta el día de hoy: desde la valiente lucha contra el apartheid en Angola o el colonialismo francés en Argelia, hasta los logros en los campos de la medicina, la educación y el deporte, pasando por la exportación de humanidad internacionalista encarnada en sus misiones médicas a lo largo y ancho del mundo. Solo así se puede llegar a entender al cantautor cubano Silvio Rodríguez reclamando su fusil AKM y el posicionamiento valiente de los que conformaron la flotilla internacional Nuestra América, a pesar de toda la propaganda anticomunista desplegada contra ellos y los intentos de menoscabo por parte de algunos periodistas, también desde la izquierda.
Medios de comunicación y construcción del relato
No obstante, parece que mientras Cuba siga bajo un sistema socialista seguirá recibiendo un tratamiento especial por parte de los medios de comunicación, que no solo........
