‘El precio de la red’: el remedio perfecto contra la adicción
Opinión ‘El precio de la red’: el remedio perfecto contra la adicción
@diegos_lgado @diegosalgado.bsky.social
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No hay mal que por bien no venga. El estreno de El precio de la red, publicitada al fin y al cabo por sus productores como “pieza complementaria” y “secuela temática” de La red social (2010), nos permite poner en valor el filme original de David Fincher estrenado hace 16 años. La red social recurría a la creación de Facebook entre 2003 y 2004 por Mark Zuckerberg y las disputas legales con sus exsocios que desembocaron en su control absoluto sobre la empresa en 2009, para trazar un retrato individual y generacional demoledor; en particular, sobre masculinidades incapaces de mantener relaciones humanas presenciales y, por ello, volcadas en la tecnología, la economía y la hipertransparencia virtual, lo que les ha procurado con el tiempo una forma inédita —y polémica— de validación social e influencia política.
Es decir, La red social partía de hechos reales y una personalidad concreta para radiografiar una época y unas tipologías del ser humano que, pese al tiempo transcurrido, mantienen su pertinencia. Como explicaba Fincher, “La red social versa sobre características humanas universales, como la ambición. No va de una página web. En realidad, la película no trata para nada de Facebook”. Aquí conviene apuntar que el guion de La red social era obra de Aaron Sorkin, que también ha guionizado y dirige El precio de la red. Pero Fincher aplicó a la escritura de Sorkin un juego de amplificaciones y distorsiones audiovisuales, un efecto de realidad aumentada deudora de la extraordinaria calidad de los aspectos técnicos y artísticos del filme, que otorgó a las imágenes una profundidad inesperada.
Todo hay que........
