menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

‘La Odisea’: la magia aparente del cine

46 0
17.07.2026

Opinión ‘La Odisea’: la magia aparente del cine

@reinohueco @reinohueco.bsky.social

@diegos_lgado @diegosalgado.bsky.social

La decimotercera película de Christopher Nolan se abre con una cita que cabe incluir desde ya entre los elementos más reveladores de su cine. La acción nos ubica en “una época de magia aparente”. Este preludio de Nolan a su recreación de los cuentos, poemas y cantos de carácter mitológico compendiados y remasterizados entre los siglos VII y VIII a. C. por la Odisea atribuida a Homero, tiene como objetivo, en sus propias palabras, advertir al público de que los aspectos fantásticos del relato han de lidiar con la verosimilitud psicológica y cinemática afín al director británico.

Pero, además, esa magia aparente apela de nuevo al ilusionismo o la prestidigitación, a los trucos que emplea el ilusionista en el escenario para que el público deduzca de su actuación los efectos extraordinarios que ansía, que le permitan escapar “a un mundo simple, miserable, sólido (...) El mago toma algo ordinario y lo transforma en algo extraordinario. El espectador busca el secreto... pero no lo encuentra, porque, por supuesto, no lo está buscando en realidad. La verdad es que no quiere saberlo. Quiere que le engañen” (El prestigio, 2006). En este contexto, el recurso de Nolan al celuloide y los efectos prácticos es de una coherencia notable, pues su ontología particular de la imagen cinematográfica tiene que ver con la invocación de lo imposible a través de la terca materialidad implícita en la filmación de lo tangible.

Nos hallamos por tanto, como es habitual en el cine de Nolan y como subrayan con solemnidad los compases iniciales de La Odisea —“Un héroe… un viaje…”—, ante una representación bigger than life del ser humano, capaz de abarcar como un ejercicio de prestidigitación la cruda realidad y las leyendas, las ensoñaciones y las locuras, con el poder de proyectarse hacia el futuro distante y el pasado remoto; y, al mismo tiempo, tan lúcida como para comprender que nuestro paso por el mundo es un trampantojo, un engaño perceptivo, una ilusión dentro de un espejismo, marcados siempre por el paso........

© El Salto