Acuerdo Venezuela-EEUU: petróleo al servicio de la geopolítica imperial
Análisis Acuerdo Venezuela-EEUU: petróleo al servicio de la geopolítica imperial
Politóloga y autora del libro Venezuela. Más allá de mentiras y mitos
El pasado viernes 28 de agosto, el Gobierno de Donald Trump y el actual Gobierno de Venezuela, encabezado por Delcy Rodríguez, anunciaron un acuerdo petrolero que pone a disposición de EEUU 17 campos petrolíferos venezolanos. En el nuevo clima de eufemística cooperación diplomática entre los dos países que se ha generado tras el secuestro de Nicolás Maduro y Cilia Flores el 3 de enero de 2026, no sorprendió que ambos países dieran un paso más en el control estadounidense de los recursos venezolanos, pero sí causó resquemor, tanto entre filas chavistas como opositoras, saber que EEUU explotará el 20% de las reservas petroleras venezolanas sin haberse producido un debate o consulta previa.
Ante la ausencia inicial de cualquier documento, surgieron las especulaciones, lo que llevó a que tanto la presidenta encargada como la Casa Blanca, salieran a ofrecer más detalles. Pero, como en el anuncio de otras decisiones políticas en los meses precedentes, las versiones de ambas administraciones difieren. Mientras EEUU habla del “mayor acuerdo petrolero de la historia mundial” que consagrará la seguridad energética estadounidense, Delcy Rodríguez pone el acento en el “renacimiento económico del país”, el mantenimiento de la soberanía sobre el petróleo y la justificación de la cooperación con el país agresor, a fin de lograr la inversión y producción necesaria para el bienestar del pueblo venezolano.
La necesidad de presentar los acuerdos, también este, como mutuamente beneficioso para ambas partes no puede ocultar las condiciones asimétricas en que se ha dado, por no hablar de la coerción a la que están sometidas las autoridades venezolanas
La diferencia de perspectivas forma parte del relato que cada gobierno quiere posicionar en una guerra de propaganda cruzada que se viene produciendo desde el 3 de enero. Dada la naturaleza antagónica de los actores, cada uno debe justificar ante sus bases el pragmatismo y una colaboración sui géneris. Sin duda, el “doblepensar”, la falta de claridad y de transparencia, así como actuaciones que van contra lo esperado, son parte del nuevo momento en las relaciones entre EEUU y Venezuela. La necesidad de presentar los acuerdos, también este, como mutuamente beneficioso para ambas partes no puede ocultar las condiciones asimétricas en que se ha dado, por no hablar de la coerción a la que están sometidas las autoridades venezolanas, a pesar de sus contradictorios discursos de autoafirmación soberana. En todo caso, pese al inexistente debate político previo, y a los pocos detalles que han trascendido, la Asamblea Nacional presidida por Jorge Rodríguez refrendó el acuerdo con la abstención de los diputados opositores.
Petróleo venezolano al servicio del imperio
A pesar de la opacidad, poco a poco van saliendo algunos datos que muestran la magnitud, profundidad e impacto geopolítico del acuerdo petrolero. Sea un contrato por 100 o por 25 años, los 17 campos petrolíferos concesionados tienen reservas de 65.000 millones de barriles de petróleo, equivalentes al 85% de las reservas estadounidenses, calculadas en 74.000........
