Las emociones se deben compartir
No podemos encasillar la infancia como una etapa de alegría y diversión, y la adultez, con tristeza y aburrimiento. Los niños también sufren, se avergüenzan y se llenan de ansiedad ante las múltiples exigencias de la sociedad, en esta nueva era de la tecnología.
El mundo laboral lleva a la mayoría de las personas a vivir como un ratón de laboratorio en su ruedita de actividad, persiguiendo un salario en lugar de un sueño. Cuando se persigue un salario y el dinero no alcanza, la persona se suele llenar de tristeza, decepción y desespero al sentir que no logra conseguir lo suficiente para suplir las necesidades de su familia que suelen ser de otras generaciones y géneros; lo peor es que sufren en silencio porque sienten que nadie los entiende.
Los niños enfrentan hoy en día situaciones que sus padres nunca vivieron. Anteriormente, las rutinas familiares eran más........
