Israel conmemora el tercer aniversario de los ataques de Hamás con el trauma aún presente: "Duermo con un arma bajo la almohada"
Atentados del 7 de octubre
Israel conmemora el tercer aniversario de los ataques de Hamás con el trauma aún presente: "Duermo con un arma bajo la almohada"
Mientras el país se prepara para las primeras elecciones desde las masacres, una encuesta reciente del Instituto de la Democracia de Israel afirma que el 7 de octubre será un factor clave a la hora de decidir a qué partido votar para el 68% de los israelíes judíos
Los habitantes del kibbutz Be'eri cuentan el horror vivido: "Por lo menos, ya no huele a muerto"
Evacuados del sur de Israel: "Si no matábamos a los milicianos de Hamás, nos mataban a nosotros"
Dos jóvenes visita en memorial por las víctimas de los atentados de Hamás del 7 de octubre de 2023 en el Festival Nova, en Reim, sur de Israel, este martes. / ILIA YEFIMOVICH / AFP
Tzvi Alon ha pasado seis décadas de su vida entre las frondosas calles del kibbutz Be’eri. Allí aterrizó desde Argentina cuando se mudó a Israel junto a sus padres a la tierna edad de 14 años. Estudió, hizo el servicio militar, se enamoró, se casó, fue padre y abuelo en ese "paraíso". Allí también le tocó vivir "esa pesadilla". Hace tres años, Tzvi Alon se convirtió junto a su esposa, sus cuatro hijos y sus ocho nietos en víctimas de los ataques de Hamás del 7 de octubre. "Vivíamos en un paraíso pero no nos dábamos cuenta que ese paraíso estaba encima de un barril de pólvora", lamenta Alon, de 77 años. "Ese barril explotó", constata, a 40 kilómetros del lugar que le hizo ser quién es, el mismo sitio que, en apenas unas horas de aquel trágico y solitario día de octubre, desapareció.
Poco después del amanecer, aquel 7 de octubre de 2023 miles de milicianos de Hamás y de otros grupos armados palestinos con presencia en la Franja de Gaza volatilizaron la verja que les separaba del sur de Israel. En paralelo, cientos de misiles fueron lanzados desde el enclave palestino a distintos puntos del país. Su ola de violencia desenfrenada provocó 1.139 muertos, 250 secuestrados y la destrucción de muchas de las comunidades sureñas israelíes, de mayor talante progresista. "Durante años, los trabajadores gazatíes del kibbutz tenían las puertas abiertas de nuestras casas, les mandábamos dinero, les llevábamos de la frontera hasta hospitales israelíes para tratarse, pero ahora, ya no puedo sentir empatía por esa gente", recuerda Alon. "Esa es la herida más grande de mi corazón", dice a EL PERIÓDICO, reconociendo que no sabe si quienes fueron sus amigos siguen con vida, tras la ofensiva israelí que ha matado a 74.000 palestinos en los últimos tres años.
Sin confianza en el Ejército
El 10% de los habitantes del........
