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The End

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La convocatoria de elecciones ha escrito The End sobre una legislatura, pero no ha terminado la película

En las películas antiguas, The End aparecía cuando ya no quedaba nada por contar. Se encendían las luces, el público abandonaba la sala y cada cual regresaba a su vida. En política ocurre justamente lo contrario.

La convocatoria de elecciones ha escrito The End sobre una legislatura, pero no ha terminado la película. Ha abierto cincuenta y cuatro días durante los cuales casi todo seguirá funcionando y muchas cosas podrán todavía suceder. Las urnas esperan al final del trayecto. Entre tanto, permanece el Estado.

La disolución acaba con las Cortes elegidas en 2023 y deja por el camino proyectos, proposiciones y reformas que se encontraban en distintas fases de tramitación. Sanidad, tabaco, educación, menores, extranjería y otras iniciativas tendrán que esperar.

Pero una convocatoria electoral cierra algo más que un calendario parlamentario. Somete a examen una manera de ejercer el poder, una relación con las instituciones y los precedentes creados durante la legislatura.

Ahí comienza el verdadero busilis de The End. Porque los gobiernos terminan; las prácticas del poder sobreviven.

Disueltas las Cámaras, no desaparece el Parlamento como institución. La Diputación Permanente garantiza su continuidad y ejerce las competencias que la Constitución le atribuye. Permanecen el Gobierno, la Administración y los jueces. Y perduran los problemas.

La vivienda no se disuelve. Tampoco Ceuta, la deuda, los servicios públicos, las infraestructuras pendientes o los compromisos internacionales.

Los dos decretos que no superaron la votación del Congreso han sido nuevamente aprobados por el Gobierno y deberán someterse ahora a........

© El Periódico de España