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Lo más grande del mundo

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29.05.2026

Periodista y escritora

Lo más grande del mundo

Los fanatismos únicamente conducen a la intolerancia, hasta en las mejores familias

Una mujer con su hija en el parque. / Alba Villar

Muy poca gente me llama Inesita. Mi madre, cuando se enfadaba conmigo, colocaba mi segundo nombre, el característico María que tantas generaciones de mujeres en España llevamos incorporado, ya sea delante o detrás del principal, por el que se nos conoce, junto al primero entre signos de exclamación, ¡Inés María!, aunque fueron pocas las veces en las que lo hizo, gritarme, porque algo hubiera hecho yo mal, alguna trastada. Mi padre sí lo hacía, llamarme Inesita, ¿qué pasa, Inesita?, decía cuando me llamaba por teléfono, hay días aún en los que pienso que sonará el móvil y será él, o hago intención yo de buscar su número, que todavía no he borrado de la agenda, y marcarlo.

También lo hace, llamarme Inesita, seguido muchas veces de prenda, palabra preciosa en su sexta acepción en el Diccionario, persona a la que se ama intensamente, mi tía Tere, una mujer bondadosa, sufridora y doliente, como todas las de mi familia materna, que se ha pasado toda su vida cuidando de los demás y ahora es ella, viuda y con una salud a la que le han pasado más factura las pérdidas que los años (tiene 86), la........

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