Francisco y la política
Le atribuyen a Bernard Shaw una frase ingeniosa según la cual los políticos son como los pañales, deben ser cambiados con frecuencia y por la misma razón. Y es cierto: en muchos países la política huele mal, y en ocasiones apesta tanto que resulta insoportable. Aún así, no podemos evadirla, es indispensable porque todos los seres humanos somos, además de racionales, animales políticos, no nos desarrollamos ni vivimos solitarios sino en sociedad, y la vida social es vida política. En ella algunos deben tomar decisiones, que pueden resultar buenas, regulares o malas, pero que nos afectan a todos, de modo que, si no participamos consciente e intencionalmente en política, permitimos que otros decidan, y no siempre al servicio del bien común.
La historia nos enseña que la iglesia no ha sido ajena a la actividad política. En países como Colombia esa participación ha sido militante, sobre todo en el Siglo XIX y hasta bien entrado el XX. Hoy eso, para bien de todos, ya no es así. Pero en cuanto acompaña, instruye e inspira, la jerarquía de la iglesia está llamada a orientar la conciencia política de sus miembros de cara al bien común. Algunos quisieran........
