La tierra tiembla, Colombia se abraza
Hay momentos en la vida de un país en los que las palabras parecen pequeñas. El lunes 10 de agosto, la tierra volvió a estremecerse y, con ella, se estremecieron hogares, familias, recuerdos y sueños. Una tragedia enorme que ha dejado dolor, incertidumbre y pérdidas que difícilmente podremos medir solamente en cifras. Pero, en medio de tanto sufrimiento, hay algo que el terremoto no pudo derrumbar: el corazón de Colombia.
Cuando la tierra tiembla, las diferencias pierden importancia. Las discusiones políticas quedan a un lado y las distancias sociales desaparecen. El dolor de una familia que no conocemos se convierte en el dolor de todos. En Cali lo hemos sentido de una manera profunda. Esta ciudad, que llevo en el corazón por haber nacido y haberme formado en ella, tiene una manera particular de levantarse frente a la adversidad. Cali sabe de alegría, de música, de trabajo y de esperanza; pero también Cali y Colombia saben abrazar cuando uno de los suyos está sufriendo. Hemos visto ciudadanos llevando agua, alimentos, ropa y medicamentos; vecinos abriendo sus puertas; empresarios aportando recursos; jóvenes y voluntarios ayudando;........
