Munus Leonis
No debe ser nada fácil ser el sucesor de san Pedro. Ni serlo, para no ir tan lejos, de Juan Pablo II (que, además, ya ocupa su propio lugar en los altares), de Benedicto XVI, o de Francisco: el primero era un gran sociólogo, un aventajado lector de su tiempo; el segundo, un teólogo de primer orden y un moralista sin costuras ni remiendos; el último, un cautivador catequista. Apenas ha transcurrido un año. Quizás es demasiado pronto para saber cuál será el sello que, a la postre, marcará el oficio de León XIV en el pontificado.
Desde los años conciliares, una división entre conservadores y “progresistas” parece haberse establecido y coexistir en la Iglesia católica. Es una división abundante en matices y diversa en agendas y repertorios, y ha suscitado desencuentros e incluso........
