El agua será la nueva frontera del agro colombiano
Mientras miles de hectáreas en La Mojana permanecían bajo el agua por efecto de las lluvias extremas, otras zonas del Caribe comenzaban a prepararse para nuevas restricciones hídricas asociadas al fenómeno de El Niño. En menos de un año, el campo colombiano pasó de la inundación a la sequía.
La paradoja resume uno de los mayores desafíos productivos de las próximas décadas: Colombia sigue teniendo una agricultura diseñada para un clima que ya no existe. Durante años, el debate rural se concentró en tierras, subsidios y financiamiento. Sin embargo, el verdadero eje de competitividad del agro del siglo XXI será la capacidad de gestionar agua de manera inteligente. El agua será para la agricultura moderna lo que el petróleo representó para la economía del siglo XX: el recurso que definirá estabilidad, productividad y poder económico. Y el Caribe colombiano ya está sintiendo esa transformación. La FAO ha advertido que América Latina enfrenta temperaturas más altas, fenómenos climáticos más extremos, sequías prolongadas y lluvias cada vez más intensas e impredecibles. Colombia, ubicada sobre la línea ecuatorial y altamente dependiente de sus sistemas agroalimentarios, se encuentra particularmente expuesta a esa variabilidad climática. El propio Ministerio de Ambiente reconoce que fenómenos como El Niño y La Niña están alterando los patrones históricos de precipitación y aumentando la vulnerabilidad de las regiones tropicales y costeras. Las consecuencias ya son visibles: pérdidas recurrentes de cultivos, menor productividad, incremento en los costos de producción y alzas sostenidas en los precios de........
