Y mientras tanto… el déficit institucional
Jorge tiene un emprendimiento. Quiso sacar un registro: llevó papeles y pidió orientación. Encontró funcionarios que no sabían explicar el proceso, respuestas contradictorias y vueltas que no agregaban legalidad, sino agotamiento. Meses después, el registro seguía sin salir. La anécdota no prueba una tesis, pero la ilumina: cuando el Estado pierde oficio, el ciudadano no recibe ideología; recibe filas y frustración.
El nuevo gobierno heredará cuentas fiscales, inseguridad, demandas sociales y una diplomacia exigente. Pero también un déficit menos visible: la pérdida de capital humano en el Estado. En estos años, la rotación de ministros, viceministros y directivos no fue un detalle administrativo; fue una forma silenciosa de desgaste institucional. Cada........
