El país del nunca jamás I
En 2016 la discusión era si el Congreso podía refrendar un acuerdo de paz que el pueblo, en plebiscito, había rechazado. En ese momento la pregunta era incómoda: ¿puede una democracia acudir al pueblo, perder en las urnas y luego buscar otro camino para llegar al mismo resultado? Hoy, casi diez años después, la pregunta es aún más dura: ¿puede un Estado hablar de paz desde las grandes ciudades mientras en los territorios se fortalecen los grupos armados, se amenaza a los campesinos, se incumplen promesas estructurales y se vuelve a poner sobre la mesa la idea de una Asamblea Nacional Constituyente cada vez que el poder político no logra pasar sus reformas?
Colombia parece condenada a repetir sus propias trampas. Hace un tiempo se nos dijo que había que refrendar la paz por cualquier vía porque el fin justificaba el método. Hoy se nos dice que hay que cambiar la Constitución porque el Congreso no deja gobernar. Ayer el problema era el........
