Que el dolor no sea lo único que nos una
Hoy Colombia vuelve a sentir el peso de una tragedia. Un sismo nos recuerda, de la manera más dolorosa, que detrás de cada noticia hay personas, familias, hogares y sueños que pueden cambiar en cuestión de segundos.
Y entonces pasa algo que, quizás, deberíamos hacer más seguido, concentramos nuestra energía hacia ayudar.
Ya no importa si pensamos igual, si votamos igual, si nos gusta o no un partido político, importa el hermano de otra ciudad que probablemente nunca hemos conocido, pero cuyo dolor sentimos como propio. Nos preocupa su familia, nos ponemos en sus zapatos, preguntamos cómo están, buscamos cómo ayudar, enviamos un mensaje, una donación, una oración o simplemente un abrazo a la distancia.
Porque cuando la dificultad toca la puerta, recordamos algo que nunca........
