El día del derrumbe
Tuve que escribir, reescribir y volver a escribir esta columna. La primera idea me la dio el aniversario 81 del atentado criminal que marcó el fin de la Segunda Guerra Mundial, esto es, escribir sobre los horrores producidos por las bombas atómicas arrojadas sobre la población civil de las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki, el 6 y 9 de agosto de 1945, respectivamente. De ese primer esbozo, solo queda aquí el inicio de un discurso profético de Gabo titulado El cataclismo de Damocles: “Un minuto después de la última explosión, más de la mitad de los seres humanos habrá muerto, el polvo y el humo de los continentes en llamas derrotarán a la luz solar, y las tinieblas absolutas volverán a reinar en el mundo”.
Luego intenté seguir una idea menos nauseabunda, una que ya había tanteado en una columna del pasado: obras literarias leídas que........
