Nada nos sorprende
Esta semana pasó de todo. Y, al mismo tiempo, no pasó nada. Porque en Colombia cada vez ocurren más cosas, pero cada vez importan menos. Un escándalo reemplaza al otro. Una noticia grave dura lo que tarda en aparecer la siguiente. Indignaciones que antes marcaban semanas hoy sobreviven apenas unas horas. Y así, sin darnos cuenta, entramos en una rutina peligrosa: la costumbre de lo que está mal.
Nos acostumbramos a la violencia, a la corrupción, a las decisiones polémicas, a los anuncios grandilocuentes que luego se diluyen. Nos acostumbramos a que todo sea urgente y, al mismo tiempo, nada sea verdaderamente importante.
El problema no es solo la cantidad de cosas que pasan. Es........
