Nos fascinamos con una máquina porque … ¿nos olvidamos de ser humanos?
Hace pocos días el mundo fue testigo de un hito que parece extraído de una película de ciencia ficción: en Pekín, un robot humanoide llamado Tiangong Ultra corrió los 100 metros planos en 9,39 segundos, dejando atrás la mítica marca imbatible de Usain Bolt. El video se volvió viral en cuestión de minutos, provocando asombro, aplausos y, en muchos, un destello silencioso de fascinación e incertidumbre. Ver a una estructura de circuitos y aleaciones metálicas devorarse la pista de atletismo a una velocidad sobrehumana nos obliga a detenernos y formularnos una pregunta fundamental: en un mundo que premia la velocidad sin pausa, ¿dónde queda el valor de nuestra alma?
A lo largo de mi trayectoria como comunicador, conferencista y profesional, he vivido en carne propia la tentación de la prisa. Sé lo que es medir el éxito por........
