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La ayuda humanitaria no puede llegar tarde

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17.08.2026

Las grandes tragedias no solamente ponen a prueba la solidaridad de un país. También revelan si el Estado y sus procedimientos están preparados para actuar con la velocidad que exige una emergencia.

Después de la tragedia de Armero, en 1985, el mundo se solidarizó con Colombia. Países, organizaciones y ciudadanos enviaron enormes cantidades de ayuda para los damnificados. Sin embargo, por mi actividad profesional, años después pude observar personalmente en la fusión de un almacén general de depósito una realidad que nunca he olvidado: contenedores totalmente destruidos conteniendo donaciones que permanecieron almacenados durante demasiado tiempo.

Vi alimentos, frazadas, sábanas, colchones, almohadas y numerosos elementos enviados para las víctimas. Parte de aquella ayuda terminó deteriorándose o perdiendo su utilidad sin haber cumplido oportunamente el propósito para el cual había sido enviada.

Eso no puede volver a ocurrir.

Colombia necesita convertir las importaciones destinadas a atender grandes catástrofes en verdaderas “importaciones de vida”.

Nuestro ordenamiento aduanero ya contempla mecanismos de entrega urgente para mercancías destinadas a damnificados de catástrofes o siniestros. El desafío es garantizar que todo el sistema institucional, aduanero, sanitario, portuario, aeroportuario y logístico funcione coordinadamente con la velocidad requerida cuando cada hora puede representar una vida.

Una donación internacional puede involucrar a la DIAN, INVIMA, ministerios, puertos, aeropuertos, transportadores, agencias de aduanas y entidades receptoras. En circunstancias normales, esos controles cumplen funciones necesarias. En una catástrofe, los tiempos y procedimientos ordinarios........

© El Heraldo