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Los irónicos peligros de la burla y el sarcasmo

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En los contornos del “poder” de los regímenes gubernamentales, existe una hipersensibilidad patológica a la burla, la ironía y al sarcasmo. Desde el púlpito de los “poderosos”, acostumbrados a la lisonja estrepitosa, burlarse de sus titulares, mujeres u hombres, envestidos de la sacralidad que los sufragios otorgan, es considerado para ellos, sus palaciegos y devotos, un desdén que debe ser corregido, perseguido y castigado.

Esta hipersensibilidad es un termómetro de la temperatura autoritaria de un gobierno: entre más intolerantes sean a la crítica condimentada con ironía, burla y sarcasmo, más desgastada está la vitalidad democrática de una Nación.

El incordió gubernamental a la burla, a la ironía y el sarcasmo tiene una base en la psicología del poder: estas no solo son expresiones de entretenimiento o distracción frívola, son mecanismos sofisticados para erosionar la legitimidad y la sacralidad gubernamental.

Si “El Príncipe” de Nicolás Maquiavelo es la obra insignia para conservar el poder, en la........

© El Heraldo de México