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Destino incierto

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15.05.2026

Si el escalamiento del conflicto entre México y Estados Unidos es preocupante, no menos inquietante es la adversidad en medio de la cual aquel incide.

Los mensajes de Estados Unidos ya no pueden interpretarse a partir de la idea de que “así es Trump”. A la voz presidencial de ese país se han sumado y alineado la de los departamentos de Guerra y de Justicia, así como la de la Agencia para el Control de las Drogas y la de la Agencia Central de Inteligencia. Tal giro perfila una política de Estado, advierte que harán cuanto sea necesario y reitera que ya no ven a México como socio y aliado, sino como un problema de seguridad nacional.

La adversidad, por su parte, pone sobre la mesa asuntos relacionados con la frágil situación económica, política, jurídica y social que, de no atenderse con tino y velocidad, golpearán la estabilidad.

Conflicto y adversidad urgen a replantear la estrategia de defensa de la soberanía y la democracia, pero no a partir de una visión trasnochada de esos conceptos, sobre todo, cuando justamente a causa de la globalización, se han hecho concesiones en uno y otro campo. No asumirlo así y sacar del arcón ideas del siglo XIX pueden provocar, en la combinación del conflicto y la adversidad, una debacle de proporción insospechada.

El país se encuentra en un estado de emergencia.

Del escalamiento del conflicto con Estados Unidos no hay mucho que decir, día a día afloran........

© El Financiero