Están brincando los sapos
El microeditorial de La Jornada, la famosa Rayuela, fue implacable y certera: “Si colabora como sapo, delata como sapo y trabaja a las órdenes de otra nación como sapo, ¿qué es?”. Es un soplón o una delatora. Pero si se trata de Marina del Pilar Ávila, la gobernadora de Baja California a la que se refiere, entonces también es una traidora a su jefe político, Andrés Manuel López Obrador, a la presidenta Claudia Sheinbaum y a todo el movimiento de la ‘4T’. Paradojas del régimen con figuras con pies de barro, cuyas lealtades duran hasta que su libertad peligra.
Ávila ha puesto en un tobogán al régimen, tras admitir la veracidad de la grabación que dio a conocer el columnista de El Universal Héctor de Mauleón, donde ofrece colaborar con las autoridades estadounidenses, proporcionándoles información de las reuniones de gabinete sobre seguridad, para paliar la amenaza de que el Departamento de Justicia la acuse formalmente de nexos con los cárteles de las drogas. La presidenta Claudia Sheinbaum y el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, minimizaron ayer sus ofrecimientos para reducir el impacto del golpe a la ‘4T’, pero no es posible.
Las reuniones de los gabinetes de seguridad no son públicas y en ellas se menciona información de inteligencia, que aún no está judicializada, y se habla de los objetivos prioritarios y de operaciones en curso o bajo planeación, entre otras cosas. Es información delicada que permite adentrarse en la mecánica de operación de un gobierno y, al mismo tiempo, las deficiencias o errores deliberados en los que puedan incurrir. Pero no solo eso. La........
