“Regresar al lápiz y al papel” y… ¿hacer a un lado la tecnología?
Imaginemos un día en la vida de un niño de entre 7 y 13 años sin ningún tipo de dispositivo con pantalla. Sin tablet, sin computadora, sin celular; ni en casa ni en la escuela. ¿Es posible? Claro; de hecho, es la realidad de millones de niños mexicanos. Ahora, ¿debe la educación en el país olvidarse de dispositivos tecnológicos? Esa ya es otra cosa y un planteamiento muy cuestionable.
Esta disyuntiva surge a raíz de la discusión en torno a la necesidad de prohibir, o cuando menos regular, los celulares en las escuelas. Mucho se ha hablado ya de los daños que provoca el uso de smartphones en menores de edad, sobre todo por las redes sociales y el patrón adictivo con el scroll infinito.
Eso no está en duda, pero llamó la atención una declaración de la presidenta Sheinbaum del 27 de agosto, luego de insistir en los efectos nocivos del uso excesivo de las plataformas digitales: “(...) Me parece que es importante que en las escuelas se regrese al papel, al lápiz, a un aprendizaje que no tenga que ver con los dispositivos electrónicos”.
Quizá fue el fraseo de la mandataria lo que hizo levantar las cejas. De entrada, “regresar” al lápiz y al papel… Y no porque arrastrar el lápiz en el cuaderno esté mal, al contrario (más adelante abordaremos los beneficios). Pero, “regresar”... suena a una regresión en el aprendizaje. Quizá pudo haber........
