A alguien le duele un tango
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Hay primeras veces que no se olvidan. La primera vez que escuché la pieza musical “Adiós Nonino”, de Astor Piazzolla, estaba en el patio de la Alianza Francesa de Sabadell. Una amiga bonaerense me llamó para invitarme al recital de un cuarteto argentino que iba a presentarse en la sede del centro, un hermoso edificio modernista construido en 1902 por el arquitecto Enric Fatjó.
Acepté la invitación sin muchas expectativas. Sabía que el programa estaba compuesto por una selección de tangos. Nada más. Esa noche, el patio estaba abarrotado de gente que permanecía de pie, rodeando al cuarteto que se había colocado en la parte central, cerca de la fuente. Al principio de la interpretación, le pregunté a mi amiga cómo se llamaba la pieza que empezaba a sonar. Creo que uno de los músicos lo había dicho, pero no escuché. “Adiós Nonino”, murmuró ella. “Adiós Nonino”, repetí yo para no........
