El color que la división nos quiere quitar
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Nuestra nación ha estado dividida prácticamente desde su nacimiento como república. El relato de nuestra historia se ha construido sobre binarismos irreconciliables: primero entre criollos y realistas, luego entre centralistas y federalistas, bolivarianos y santandereanos, liberales y conservadores, y más recientemente entre guerrillas y paramilitares. Hoy, esa misma inercia nos arrastra a una polarización asfixiante entre izquierda y derecha. Pareciera que en este territorio casi nunca se permite la existencia de la diversidad, a pesar de que en ella radica nuestra mayor riqueza y nuestro máximo potencial de crecimiento, aprendizaje y reconciliación. Nos han enseñado a temerle a la diferencia en lugar de abrazarla.
Tras los recientes resultados electorales, la fractura social se hizo tan evidente y violenta que muchas personas compartimos un miedo profundo: el temor a que la diversidad sea eliminada de la agenda pública y que los discursos de odio ganen terreno. Quizás por eso, la Marcha del Orgullo........
