La última oportunidad para el avión de combate europeo
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, prometió poco después de ser reelegida para un segundo mandato asumir los informes de los ex primeros ministros italianos, Mario Draghi y Enrico Letta, respectivamente. Ambos critican la falta de tamaño de las grandes corporaciones europeas para competir con sus homólogos chinos o americanos y abogan por crear campeones europeos en sectores críticos como la energía o la defensa. Una enmienda a la totalidad a la política industrial y, sobre todo, de Competencia, que impidió fusiones en la última década como la de los fabricantes de trenes Siemens y Alstom hace unos años.
Poco más de un año después, las palabras de Von der Leyen han quedado en papel mojado. A comienzos de año, el Gobierno alemán rehusó la opa del italiano Unicredit para hacerse con el control de Commerzbank, con la excusa de que la entidad germana había sido rescatada con el dinero de todos los ciudadanos. Esta semana hemos conocido que los gobiernos de Francia y Alemania desistían del proyecto de fabricación del avión de combate europeo de sexta generación. Un instrumento esencial para la defensa común.
"El presidente Macron y yo acordamos el pasado viernes no seguir adelante con la construcción de un avión de combate conjunto", declaró el canciller Merz. Sus palabras ponían fin a varios años de bloqueo. El eje francoalemán, que debería de impulsar la coordinación de los programas europeos, hace años que no funciona porque tiene intereses contrapuestos.
El principal motivo del parón es un conflicto irreconciliable entre Dassault y Airbus. En marzo, el canciller alemán y el presidente francés aún habían impulsado un último intento de mediación. El grupo francés Dassault, productor de cazas como el Mirage y el Rafale, debía colaborar en el proyecto con Airbus, en el que Alemania y Francia poseen cada uno en torno al 10% del capital y España participa con el 4%.
Se había previsto un reparto por áreas de especialización, Dassault debía desarrollar el futuro avión de combate, Airbus los drones de acompañamiento asociados e Indra, coordinadora de la participación española, la nube de combate, junto a otras empresas.
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