No es bueno poner todos los huevos en una sola canasta
Ciudad de México .-Sigamos con la mirada a este hombre. Se llama José Montano. Ha llegado al estadio en que se jugará el Super Bowl, pues es fanático del futbol americano, y soñaba con estar ahí. Ahorró penosamente durante todo el año para comprar el boleto de entrada. Busca su asiento. Sube las gradas; sube, sube; busca, busca, busca. Por fin encuentra su lugar. Está en la última fila, más cerca del dirigible de la Goodyear que del emparrillado. Desde ahí los jugadores se ven del tamaño de hormiguitas, y el ovoide no se ve.
Termina el primer cuarto, del cual José no ha visto ni un octavo. (Declaro que él es inocente de este pésimo juego de palabras. Cúlpese al narrador). Nuestro personaje baja por el graderío en busca de una cerveza, pues los vendedores no llegan a donde él está. En eso ve algo que lo sorprende mucho: en la fila primera, la de las localidades más caras, a la altura de la yarda 50, hay un........
