Escuela de calor
Definitivamente, tengo el termostato roto. El corporal, digo. Una, de rebequita por los hombros hasta en el trópico, ahora tiene fuego en el cuerpo. Pero ... no el de Kathleen Turner, sino el propio de las señoras de mi edad y condición, ese que te provoca una combustión espontánea sin previo aviso. Y al calor interno súmenle el externo. Total, que aquí estoy, dándole a la tecla........
