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Lo que queda tras el verano

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31.08.2026

Marisol Ortiz de Zarate

Al principio fue el turismo termal, Alange, Mondariz, Vichy, balnearios a donde acudía la burguesía en deportivos biplaza de la Hispano-Suiza, y más tarde, ... cuando la emigración distanció a las familias, se impuso la inercia, la obviedad: vacaciones en el pueblo de los abuelos donde los niños mezclados de todas las edades tenían cada día un día tan largo por delante como la eternidad, y el abanico apasionante de diversiones consistía en un paseo en burro o una partida a la rayuela. Pero llegaron Torremolinos y Benidorm y la propaganda desarrollista del Ministerio de Fraga Iribarne, y las vacaciones de verano modificaron sus reglas. Había que comprar boletos para el melanoma, ir donde iba Vicente y pronunciar 'drinking' y 'i love you' con acento lo más parecido posible al de Oxford que, en realidad, pocos sabían cómo era. No se hablaba todavía del turismo masivo y sus efectos. De la sobreexplotación de los recursos. De la degradación del paisaje. No se hablaba en verde, eran otros tiempos. En fin, un poco de historia, apenas.

Hoy la oferta ha multiplicado y popularizado, además de lo de siempre, los grandes espacios abiertos: Trekking, snorkel, canyoning, vivacking, que la publicidad........

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