La VaguerIA
No hace mucho compartimos con un tercero un documento de más de 200 páginas; revisarlo a fondo era la base del trabajo que le habíamos pedido. En menos de dos horas ya teníamos sus preguntas: un puñado, genéricas, de las que no muerden. Ni siquiera reparó en que la propia velocidad lo delataba: nadie digiere 200 páginas en ese tiempo. La aritmética era la confesión. Alguien había pasado el documento por una máquina y nos devolvía el eco.
Nos vendieron la inteligencia artificial como la herramienta que por fin liberaría el potencial humano: delegado lo mecánico, quedaría tiempo para pensar, para la estrategia, para crear. La realidad apunta en otra dirección. En lugar de liberar el intelecto, estamos anestesiando el esfuerzo. Ha nacido la VaguerIA.
Inteligencia Artificial y decisiones éticas
Liderar lo que la IA no puede
Esta nueva desidia es peligrosa porque viene disfrazada de competencia. Antes, al vago se le detectaba a simple vista: su trabajo era desestructurado, impreciso, lleno de costuras. Hoy la IA ha democratizado un estándar de calidad aparente. El informe de treinta páginas llega impecable —formato perfecto, prosa fluida, ni una errata— y sin embargo no jerarquiza ningún riesgo, no toma partido, no lleva la cicatriz intelectual que solo deja haber peleado a fondo con un problema. El fenómeno ya........
