La segunda gran revolución de Florentino: el Bernabéu infinito y la era del aficionado total
En el año 2000, cuando Florentino Pérez llegó a la presidencia del Real Madrid, muchos pensaban que el club necesitaba estabilidad. Él entendió algo más importante: necesitaba grandeza.
Cambió la dimensión económica del fútbol y convirtió al Real Madrid en la marca deportiva más valiosa y poderosa del mundo. Las grandes estrellas, el nuevo modelo de negocio, la expansión global y una visión empresarial adelantada a su tiempo transformaron para siempre este deporte y la industria del fútbol.
Veinticinco años después, el reto vuelve a ser parecido.
El fútbol europeo vive una crisis silenciosa. Los clubes históricos compiten con estados, fondos soberanos y estructuras que han alterado completamente el mercado. Ya no basta con ganar partidos, ni con gestionar las diferentes líneas de ingresos. Hay que liderar la industria de una nueva manera. Y para ello, el presidente blanco ha orquestado su segunda gran revolución: la deconstrucción del tiempo y el espacio a través de la tecnología para crear un ecosistema donde el club nunca duerme y el estadio nunca se llena del todo, porque es infinito.
Durante más de setenta años, la grandeza del Real Madrid estuvo limitada por un factor físico ineludible: el aforo del Santiago Bernabéu. Ochenta mil asientos eran la frontera de la experiencia en vivo. Sin embargo, la remodelación del estadio no se concibió únicamente como una actualización arquitectónica para albergar eventos los 365 días del año, sino como el nodo central de una plataforma que convirtiera el estadio físico en un estadio infinito.
Florentino Pérez imaginó un escenario donde el aficionado de Tokio, Nueva........
